AMOROSO

El día que desmusea nació vivimos unas experiencias feas. Fue como si naciese Aurora bajo la amenaza de que a los 18 se pincharía con una rueca. La verdad es que esos desaires los sufrimos un montón. Adultos con los que habíamos trabajado (a cambio de experiencias y aprendizajes y for free jaja) nos dijeron que traicionábamos algo haciendo esto. Que teníamos mucho que agradecer y poco que dar sin ellos. Aunque nunca les creímos del todo, sentimos que teníamos que pedir perdón mil veces. Lloramos un montón. Qué ridículas tan honestas. Hicimos un bot que se disculpaba.
Señalamos que eran adultos porque el tiempo vital, el lugar de poder que ocupaban y lo que significaban para nosotros como referentes de algo, es muy importante para entender lo que nos hicieron sentir y para pensarnos en nosotros como personas que quizá un día sean adultos o tengan algún tipo de poder sobre gente no adulta.

Ahora que llevamos un tiempo de desmusea y que nos hemos reencontrado con ese momento en muchos otros momentos y muchas otras reflexiones, sentimos que somos menos ingenuos y menos temerosos ahora(¡aunque fuimos valientes! desmusea creció en un pequeño bosque con hadas madrinas). Que no hacemos todo bien (claro que no) pero que jamás lo haríamos de esa forma.

Para esas personas parece que no signficó nada, que fueron un intercambio de emails, una despedida suficiente. Suponemos que su momento vital, el lugar que ocupaban y lo que éramos nosotros para ellos como referentes de nada, les hacían incapaces de entendernos(¿o quizá no?).
Hemos tenido la suerte de compartir unos meses con personas que están cerca de nosotros en formas de entender las relaciones, el cuidado y el trabajo. No sabemos si es generacional tener más empatía, más escucha, una forma distinta de comunicar o de gestionar los conflictos. Seguro que no es para todos así, pero con quienes trabajamos últimamente, entienden que el cariño y el estar agustito es primordial para funcionar, o simplemente para considerar que un proyecto ha tenido sentido.

A lo mejor es gracias a Internet que esta generación ha tenido muchos más relatos, mucha más información y mucho más tiempo para pensar en emociones, en sentimientos y en tristuras. Quizá sea gracias a Internet también que tenemos muchas más depresiones, no sabemos. Pero está claro que para los que no tenemos grandes frustraciones vitales, que somos occidentales de clase media (o pobres con estudios), nos sobra tiempo para pensar en cómo nos sentimos y como podemos sentirnos y hacer sentir mejor.

Desmusea sólo es posible y sólo tiene sentido porque nos tenemos respeto y cariño, para siempre. Somos dos individuas muy pesadas, tenemos muchas veces desencuentros en formas de proyectar ideas, pero son desencuentros que generan nuevos caminos para construir un bebote que no sea Daniel ni que sea Clara, que sea de ambos, que sea de nos. Sin enfados o conflictos.

A veces la profesionalización, el dinero, el mantener bocas que alimentar, el miedo, la institución, el tiempo, hace que se escape lo pequeño, la risa, lo amigo, el amor o la honestidad. A nosotros nos pasa a veces. Seguro que en Desmusea esto puede seguir lejos de esa mierda porque no es un negocio y podemos tirarlo abajo sin miedo a no poder comer. Pero esa honestidad que intentamos que sea el motor, hace que esto tenga sentido. No queremos hacer artificios, cosas que no son, mentirnos, decir mentiras bonitas, hablar de cuidados y enfadarnos, y retirarnos la palabra y luego ser capaces de hacer como que nada ha pasado sabiendo que han pasado muchas cosas. No podemos funcionar así. Queremos seguir queriéndonos mucho. Ojalá nadie lea esto. Es un escrito como de adolescentes, es que es un recuerdo y un aprendizaje que aún tenemos dentro de alguna forma y qué más da expresarlo. Este blug está para eso. Un resquicio de honestidad semianónima. Ojalá sí lo lea alguien. La verdad, esto tampoco lo lee mucha gente, ¿no? No es para tanto. Y si lo es… perdón.

Desmusea Desmusea